Cuidando de tu Pastor Principal

Cuidando de tu Pastor Principal

(This is the Spanish translation of the original article “Caring for Your Lead and Campus Pastor.”

Recién finalizaba la llamada telefónica. Había pasado una hora maravillosa hablando con el Pastor Principal de una iglesia metropolitana en pleno crecimiento. Sus próximos días incluían la preparación del sermón, un funeral, los efectos residuales de comprar un edificio, docenas de decisiones en cuanto a la iglesia, guardar su corazón porque alguien había pecado contra él, cuidar de su creciente familia y bueno…te imaginas cómo es la cosa.

Este hombre estaba agotado y lo estaban agotando.

“¿Quién cuida de tu alma?”, le pregunté. Él habló amorosamente de sus ancianos, pero reconoció honestamente que ninguno de ellos, incluyéndose a él mismo, había sido equipado para cuidar de los demás. Cada anciano había sido entrenado en el contexto de una mega-iglesia, ya extinta, la cual prefería concentrarse en la productividad en vez de en las personas y en el crecimiento numérico en vez de en el cuidado de las personas.

Es una historia que oigo demasiado a menudo en mis viajes. Los que han sido llamados a cuidar reciben muy poco cuidado de parte de otros. Pero, sorpresivamente, y por la gracia de Dios, esta no fue mi experiencia al ser Pastor Principal.

Hay un hombre llamado Mark Prater, quien ahora dirige una red llamada Sovereign Grace Churches (Iglesias Gracia Soberana). Por muchos años, Mark fue el Pastor Ejecutivo de la iglesia donde serví como Pastor Principal. Y este hombre supo cómo cuidar del alma de su Pastor Principal.

Estas son unas cuantas cosas que aprendí al recibir su cuidado:

 

El Cuidado Tiene Piernas

Los Pastores Principales viven vidas ocupadas y frenéticas. Esto no es una crítica- es lo que se necesita para cumplir con la descripción bíblica de un trabajo que se realiza entre personas que a su vez están ocupadas, digitalmente conectadas y altamente móviles. Pero para que el cuidado que queremos brindar sea significativo y atinado, necesita tener iniciativa. La iniciativa le da al cuidado las piernas que necesita para correr y alcanzar su objetivo.

Una iniciativa atinada dirigida al Pastor Principal o al Pastor Universitario conlleva que los que cuidan de él conozcan sus cargas. No hay que ser un genio; simplemente no puedes ayudar a llevar una carga cuya existencia no conoces. Tomar la iniciativa es lo que conecta tu deseo de servir con su necesidad de cuidado. Proverbios 20:5 dice, “Como aguas profundas es el consejo en el corazón del hombre, y el hombre de entendimiento lo sacará.” Esto quiere decir que si quieres saber lo que se pasea por las profundidades del corazón de tu Pastor Principal, tienes que tomar la iniciativa y “bajar la cubeta al pozo”.

Mark sabía cómo bajar la cubeta. Me hacía preguntas como “¿Cómo está tu alma? ¿Dónde puedes ver la realidad del evangelio ahora mismo? ¿Cómo está Kimm? ¿En qué área estás siendo tentado?” cuando me visitaba espontáneamente en mi oficina. Era una corriente constante de cuidado que fluía de un corazón que amorosamente demostraba iniciativa.

La iniciativa incluye oración. Ancianos, ¿Oran ustedes por su Pastor Principal o Universitario? Si es así, ¿Están las oraciones basadas en las luchas del Pastor porque ustedes tomaron la iniciativa de “bajar la cubeta” y preguntar? Mark oraba por mí, y a veces me enviaba pasajes que pensaba me podían alentar o ayudar a enfocar mi propia meditación. Cada mensaje de texto se convertía en un recordatorio de que no estaba solo, de que había alguien que entendía mis “aguas profundas” y me ayudaba a mantenerme a flote.

 

El Cuidado Tiene Dientes

Los Pastores Principales viven en tensión entre dos prioridades muy grandes: el hogar y la iglesia. John Piper llama a esto “poligamia pastoral”, diciendo, “Esto es algo asombroso. Dos profundos compromisos en mi vida – cada uno exigiendo más de mi tiempo, de mi amor, de mi energía y de mi creatividad – pero cada uno defendiendo al otro, abogando por el otro y cuidando del otro.” Ahora bien, un pastor saludable como Piper entiende la prioridad de su matrimonio, pero él está usando la analogía de la poligamia para identificar una realidad que debe entender cualquiera que esté cuidando de un Pastor Principal.

Ancianos, su Pastor Principal o Universitario necesita la ayuda de ustedes para proteger sus prioridades. Guardar el sábado, tener citas con su esposa, tener suficiente tiempo de vacaciones, ejercicio, momentos especiales con sus hijos – todo esto se convierte en asunto de ustedes si quieren cuidar de él en serio. Ustedes saben que éstas son prioridades para él porque él predica sobre ellas con regularidad. Pero a veces las necesidades de la iglesia no permiten que él aplique esto tan bien como lo predica. Bien, Dios le ha dado a su Pastor a unas personas a su alrededor (USTEDES, los ancianos) para que le sirvan a su alma como defensores de su familia. Y si él es uno de esos raros líderes que luchan con la pereza, ¡Tal vez ustedes tienen que defender y abogar por la iglesia también!

Ancianos, no se equivoquen. El mejor cuidado es el cuidado local. Si un líder se limita a estar a cuentas con otros fuera de la iglesia, su cuidado probablemente carecerá de “dientes”. Estar a cuentas de esta manera tiene más la apariencia que la experiencia de estar a cuentas. Ancianos, ¿Quiénes han sido designados para conocer el estado del matrimonio del Pastor Principal? ¿Quiénes se ocupan de asegurarse que tiene tiempo libre y que no se está escurriendo en su “oficina mental” durante su sábado o día de descanso? ¿Quiénes se ocupan de que él comparta su realidad durante el grupo de comunidad? ¿Quiénes le están preguntando sobre su uso de la red cibernética o de sus luchas con la crianza de sus hijos? ¿Quién es el que representa a los ancianos al decir “¡Eso no lo creo!” si el hombre que está dirigiendo su congregación se está engañando a sí mismo?

¿Quién le da dientes al cuidado del Pastor?

Cada grupo de ancianos debe saber exactamente quién le está proveyendo el cuidado práctico y con quién está a cuentas el Pastor Principal o Universitario, y vivir confiado de que dichas personas están haciendo bien su trabajo.

 

El Cuidado Tiene Las Manos Abiertas

A menos que tu iglesia esté confundida o no goce de buena salud, tu Pastor tiene ese trabajo porque tiene dones que verdaderamente ayudan a la iglesia. Probablemente estos dones tienen que ver con la predicación, el liderazgo y la habilidad de pastorear a otros. Ancianos, el trabajo de ustedes es asegurarse de que él se esté dedicando a hacer estas cosas. Esto no sucederá a menos que ustedes abran sus manos para darle libertad.

Dar libertad a alguien es una actitud antes de que sea una acción. Esto quiere decir que ustedes se ven a sí mismos como los que lo hacen a él ser efectivo. Esto es lo que sucede cuando los ancianos “consider[an] al otro como más importante que sí mismo[s]” (Filipenses 2:3), y “no buscan… cada uno sus propios intereses, sino más bien los intereses de los demás.” (Filipenses 2:4). Cuando los equipos se aferran al evangelio, los que trabajan como iguales se someten unos a los otros por el bien de la misión.

Mark era excepcional en este aspecto. A menudo me preguntaba si él podía hacerse cargo de alguna responsabilidad que yo había asumido. Le complacía en especial cuando podía ayudarme a ser más productivo y estratégico. Para Mark, su rol no era un mero escalón. Era el lugar donde él estaba llamado a hacer que otros tuvieran éxito.

Ancianos, ustedes no tienen que ser Mark Prater para hacer una diferencia en la vida de su Pastor Principal o Universitario. Ustedes tienen piernas, dientes y manos suficientes para comenzar.

Así que comiencen. Creo que se darán cuenta de que aún los intentos pequeños pueden ser de gran impacto.

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